lunes, 14 de noviembre de 2011

¡Suban la lectura!

¡10 días para escribir una sola entrada! Tengo un índice de producción bastante peculiar, según parece... ¡En fin!
Anoche concilié el sueño con una película en la mente, la cual había visto hacía unas horas. Ésta contaba la historia de un adolescente que hacía poco tiempo que llegaba a un lugar de Arizona, si mal no recuerdo, y asistía a una secundaria (o preparatoria, no entiendo demasiado el sistema educativo yanqui), y no es un gran exponente ni nada, sólo uno más. Pero estando en su casa, exactamente a las 10 de la noche, las cosas eran totalmente diferentes. Preparaba su equipo, colocaba un vinilo de soul en el tocadiscos y salía al aire en una radio pirata, donde desahogaba su alma anarquista del odio hacia la falsedad oculta en esa institución de forma totalmente anónima, y es escuchado por otros alumnos que empiezan a difundir su mensaje.
¿Te la vendí? ¡Acá la tenés!
Pump Up the Volume

Bueno, retomando el hilo de la entrada. Antes de haberla visto sabía que iba a marcarme en cierta forma. Ahora sé bien cómo lo hizo.
Hice resucitar este blog para escribir principalmente pensamientos y alguna que otra anécdota. Pero, ¿quién me iba a leer? Alguna que otra alma deambulante en la nube de Internet, y seguramente yo mismo más que nadie. Mi idea era escribir para mí mismo, pero cae de maduro que no iba a escribir nada que no hubiera ya pensado. Más bien iba a terminar siendo un depósito al que mi memoria errónea podría acceder de vez en cuando para refrescarse.
Ahora lo concibo de una forma totalmente diferente. Tal vez mi expresión hablada no es fluida ni la mejor, pero uno para escribir tiene todo el tiempo que su vida le permita, y tengo mucho que expresar, sobre todo en este lugar llamado Internet en el que cualquiera en el mundo puede ver lo que escribo (lo cual, claro, no significa que tal cosa vaya a suceder). Muchas palabras para mostrar que las reglas no existen, y las sociedades sólo penden de un pequeño hilo construido con las psiquis de sus integrantes. ¿Cuántas personas vieron a alguien cagando (sí, literalmente) en el medio de un cruce de calles? Probablemente nadie, todos sabemos, sin necesidad de haber leído el Código Penal, que a una persona haciendo eso se la van a llevar detenida sin más. Pero, ¿quién se lo impide? ¿Qué se lo impide? Absolutamente nada, cualquiera puede sentarse en el medio de la calle a defecar como lo haría cómodamente en el baño de su casa. Claramente sólo estoy dando un ejemplo bastante descabellado, pero que representa lo que quiero decir. Que la silla sea para sentarse y el plato para comer de él, no significa que lo único que podamos hacer con ellos sea sentarnos y comer. No sé si realmente me explico.

Toda la sociedad que conocemos está sostenida por la mentalidad conjunta de todos quienes la conformamos. Mentalidades que piensan en levantarse temprano para ir a trabajar de algo que detestan pero lo necesitan para comer, en vestirse bien para que nadie piense que es un zaparrastroso, en entregar sus pocos tiempos de ocio a vicios como el alcohol, el café y el fútbol. Personas que se quejan de que la cuadra tiene una apariencia sucia, pero que toma una botella y la deja tirada en el piso; que vivieron un golpe militar y saben lo terrible que es estar privados de la libertad de vivir como quieren, pero sin embargo van a llamar a la policía cuando vean a un chico de pantalones rotos y pelo largo sentado frente a su casa; que piden un cambio con el gobierno de turno, como lo hicieron por pura repetición con todos los anteriores; que se quejan de que el dinero no les alcanza pero van a comprar cualquier boludez inútil porque la televisión se los ordenó... Mentes que si abandonaran esa falsa dualidad, y notaran la hipocresía de la realidad en la que viven, la libertad que se niegan a sí mismos y a todos los que tienen alrededor, pero pueden tomar con sólo unirse con este deseo en común, pueden lograr cosas increíbles.

Con esto doy por terminada la entrada, e invito a pensar seriamente en esto a quien lo lea. Ya voy a volver con muchas cosas que no necesito recordarme, pero que con gusto voy a expresar.


Un saludo cordial,

Rhash.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Y la rueda, rueda y rueda...

Todo el mundo tiene blog, lo tiene tal vez ahí tirado y sólo eventualmente recuerda su existencia, pero está, y como todo ser humano caprichoso, no me quería quedar afuera toda mi vida. Por eso voy a colaborar con la estancia al pedo de tantos internautas, aportando mi pequeña parte de texto vacío de contenido, para entretener a esas personas que nunca se quedan quietas cuando no están haciendo absolutamente nada.

-Pequeño lapsus en la entrada-
LA RE CONCHA TUYA BLOGGER DE MIERDA, NUNCA ME GUARDÁS LOS BORRADORES, AHORA ME ACUERDO DE POR QUÉ NUNCA TE USO.

...

Ahhh, tengo que poner Edición de HTML o si no no me guarda nada.

...

LA RE CONCHA TUYA BLOGGER DE MIERDA
-Fin de lapsus-

Está bien, lo admito, no tengo nada que escribir, al menos no ahora. Pero volveré, lo sé, volveré y seré millones... de bits viajando por la enorme nube de Internet para formar una entrada más.
En algún momento...

Por esta noche me contento con saber que el blog está, y que la próxima vez voy a poder venir a desquitar una catarata de palabras que tal vez den una opinión, expresen un pensamiento, cuenten una historia o no digan absolutamente nada.


PD: Si estás leyendo esto no tenés vida.
¡Sí, ya sé que estoy leyendo esto mientras lo escribo!